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Los tres mosqueteros

Published by Iñaki Añúa | 20 de Octubre de 2014

Aunque no aparezca en la sección Los grandes encuentros de esta web, una de las citas que siempre he tenido presente y nunca he olvidado ‑ por la calidad de los músicos y por lo improvisado del momento‑ tuvo lugar en el Festival de 1995.

Sin duda ha sido uno de los encuentros más excitantes y como no había imágenes que lo demostrasen he tardado mucho en hablar de esta espectacular reunión. Después de preguntar a muchos fotógrafos surgió la grata sorpresa de que Javier Mingueza había inmortalizado este gran momento. ¡Gracias Javier!

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El recién inaugurado Hotel Ciudad de Vitoria acogía el Jazz de Medianoche con el trío del gran pianista Eric Reed. El público acudía al hotel, después de los conciertos de Mendizorrotza, a disfrutar relajadamente de esa jam session, cuando una noche se produjo la revolución. En un momento dado, se unieron al trío de Reed, tres trompetistas que no estaban alojados en el hotel. Los aficionados no lo podían creer: Roy Hargrove, Nicholas Payton, y Wynton Marsalis juntos. La música fue tremenda, de una enorme intensidad, cada solo era mejor que el anterior

Al final le pregunte a Wynton; ¿Qué tal? “Fantástico, pero ha sido muy duro. Nicholas ha empezado con superagudos y no era cuestión de arrugarse sino de ir a por todas"

Entre los presentes se encontraba Wulf Muller, entonces director de Verve y Deutsche Grammophon para Europa, y buen amigo del Festival. Me acerqué a él y cuando le pregunté por sus sensaciones, me respondió: “¡Lo tengo que grabar!”.

Y cumplió su palabra. Un par de años más tarde, el disco Payton’s Place, de Nicholas Payton incluía el tema “The Three Trumpeteers”, en el que participan los tres trompeteros que una noche se encontraron en Vitoria.


Este tipo de reuniones solo se pueden producir en un ambiente como el del Jazz de Medianoche. A los músicos les encanta participar en las jam sessions. Así, por ejemplo, Wynton nunca se esconde y siempre que está en Vitoria se suma al grupo que toca en el hotel.

O Marcus Miller, que desde Mendizorrotza ya pidió que le lleváramos el amplificador del bajo al hotel, donde estuvo tocando con ”Patches” Stewart, su trompetista, hasta bien entrada la madrugada, mientras el resto de sus músicos dormían en el autobús de literas aparcado delante de la puerta.

Y también recuerdo una jam session muy especial. La primera vez que vino Georges Benson a Vitoria le pusimos en su grupo dos músicos de jazz del nivel de Clark Terry y James Moody para que se animara a tocar solo jazz con su guitarra. Al tercer tema se puso  a cantar “El Mar” de Charles Trenet. ¡ Nuestro gozo en un pozo! Sin embargo después de su concierto en Mendi le lleve a su hotel,  el Gasteiz aquel año. Le dije que me acompañara al sótano que tenía una sorpresa para él. La sorpresa se llamaba Jack McDuff, el músico que le había dado su primer trabajo profesional.

Benson estuvo una hora tocando jazz por derecho, sin cantar una sola nota y haciéndonos disfrutar a los que estábamos allí. El precio que pagamos fue una botella de champán.

Ver a los músicos en estado puro, improvisando al cien por cien y sin un contrato ni dinero de por medio, es uno de los placeres de los aficionados al jazz.

Iñaki Añúa