WAYNE SHORTER QUARTET con Danilo Pérez, John Patitucci & Brian Blade
Wayne Shorter, saxos
Danilo Pérez, piano
John Patitucci, contrabajo
Brian Blade, batería
El jazz es un acto de creación sobre el terreno y, más que un lenguaje, es una actitud ante la música, un acto moral. Pero, por desgracia, los oficiantes de nuestro tiempo suelen ignorarlo, confundiendo su erudición y habilidades técnicas con logros artísticos. Ya lo decía el amigo Rekalde: “Ahora se enseña a hacer jazz con manual, que es algo así como enseñarle a uno a llorar o a tener un orgasmo”. Y, efectivamente, hoy tenemos escuelas para que uno sepa improvisar como Charlie Parker o para arreglar una orquesta o una big band al estilo de Duke Ellington. Y el resultado está derivando en una generación empollona y resabida que lo puede tocar casi todo y a toda velocidad, mucho antes de, pararse a pensar, si tienen algo que contar. En esta nómina de nuevos artistas encumbrados a golpe de talonario y marketing hay mucho exhibicionista y virtuoso, y mucho farsante con apenas de diez minutos de vida. Una pena, vaya, querer llegar al punto de destino sin fijarse en el paisaje del camino, en el goce que supone toda búsqueda de un sueño y la mera y llana emoción de la aventura. Sin embargo, y frente a esta “artisteo”, el jazz por derecho sigue saludándonos por la conjura inesperada de ciertos y contados músicos, en cuyo ánimo habita la necesidad de moverse y jugar, de rebelarse contra los modelos convencionales y salir a la caza de nuevos confines expresivos. Wayne Shorter (Newark, New Jersey, 1933) aprendió ese deseo de Miles Davis, un tipo que se asomaba al mañana por pura necesidad vital.
Con más de cinco décadas de trayectoria impecable, Shorter sigue siendo uno de los grandes pensadores y agitadores del jazz moderno, al que él asiste desde una actitud forjada y madurada junto a compañeros amigos como Horace Silver, Art Blakey, Miles Davis, Herbie Hancock o John Coltrane. Al contrario de lo que pudiera parecer, él no se siente a vueltas de todo y por eso le sigue buscando el reverso a las cosas. El último de los ejemplos discográficos conocidos por el que abajo firma, Beyond the sound barrier (Verve/Universal), reúne a un cuarteto de capitanes con el que nuevamente visita Vitoria-Gasteiz, uno de sus confesos refugios europeos: el pianista Danilo Pérez, el contrabajista John Patitucci y el baterista Brian Bade. Guiados, más que dirigidos, por el aliento saxofonístico y compositor de Shorter, todos ellos se dejan llevar por el fuego de la improvisación, que en esta banda es una herramienta de trabajo indispensable para alcanzar la meta final: música energética y espiritual, liberadora.
Wayne Shorter lo ha explicado: “Trabajamos de la misma manera que Miles, a la hora de salir al escenario no tenemos nada pactado ni preconcebido”. Dicho todo lo cual, cualquier análisis previo a un concierto de Shorter resulta un tanto frustrante y pretencioso (o al menos así nos sentimos en este momento), porque lo mejor de todo es que su música no está escrita. Ni mucho menos las emociones que suscita.
Pablo Sanz | El Mundo / Scherzo
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