PICNIC DE NUEVA ORLEANS
Dr. Michael White, clarinete
Félix Pedrosa, clarinete y Saxo Tenor.
Koldo Martínez de Luko, trompeta.
Igor Olalde "Bena", trombón.
Xabier Moraza, piano.
Ricardo Angulo, tuba.
Iñigo Zarate "Flon", contrabajo.
Jose Miguel Nanclares "Masa", batería
Paolo Bini, Luca Poggiali, Emiliano Bassi, trompetas
Tiziano Panchetti, saxo alto
Andrea Pasi, Claudio Giovagno, saxos tenores;
Dario Cecchini, Giacomo Bassi, Nicola Cipriani, saxos barítonos
Giordano Geroni, tuba
Francesco Bassi, caja;
Alessandro Suggelli, bombo
Luca Bassani, platos
Daniele Bassi, percusiones
El picnic de Armentia de este año promete ser uno de los más divertidos desde que se instauró, allá por 2003, esa nueva, sana y gratuita costumbre de llevar el jazz a las campas que rodean la basílica. También puede ser uno de los más heterodoxos, con un grupo vitoriano (Steamboat Jazz Band) especialista en ‘teletransportarse’ a Nueva Orleáns, arropando a uno de los grandes maestros originarios de aquella ciudad (el doctor Michael White) y, para rematar la jornada, un plato fuerte: Funk Off, una formación de 15 italianos con un sentido del ritmo increíble y que se salta cualquier canon.
Empezando por el final, los componentes de Funk Off son difíciles de clasificar, así que lo mejor es recurrir a su propia autodefinición: “la única e incomparable marchin’ band de música funky”. Y, en efecto, esa etiqueta se aproxima a lo que se puede esperar de ellos.
De Nueva Orleáns han captado el sentido lúdico de la música, la capacidad para conectar con el público a pie de calle. Pero su estilo no tiene nada que ver con las orillas del río Misisipi. Entre otros motivos, porque son italianos, muy italianos. De Vicchio, para más señas, una pequeña localidad de la Toscana, cerca de Florencia. Allí nacieron como banda hace ahora diez años con una propuesta realmente diferente.
Dicen los propios miembros de Funk Off que han absorbido algunos conocimientos de las bandas italianas y, sobre todo, un sentido del ritmo muy anglosajón, con una mezcla de James Brown, George Clinton o Maceo Parker, incluso con algo de Frank Zappa o el hip hop más actual. Ni más ni menos.
Sus composiciones, todas originales, compuestas y arregladas por su líder, Darío Cecchini, invitan al movimiento. Y no sólo por su música, de una ejecución impecable, sino también por la coreografía. Los 15 componentes de la banda saltan, bailan, se mueven sin parar, implican al público… Son espectáculo puro. Por eso conectan pronto con la gente, ya sea sobre un escenario (como es el caso del picnic de Armentia) como en la misma calle. Del lunes al miércoles recorrerán el centro de Vitoria, como cualquier brass band de Nueva Orleáns. Sólo que con una música completamente diferente. Son una auténtica bomba.
Subidos al escenario y en el estudio de grabación recuerdan a una big band, por sonoridad y por lo trabajado de sus arreglos. Pero cuando bajan a pie de calle se ponen el ‘mono’ de txaranga, encantados de que la gente les rodee, les siga, les vitoree. Y, además, son herederos de James Brown, por su forma de entender la música. Y, para colmo, son latinos. Todo a la vez. Y mezclados todos esos factores en una coctelera da un resultado vibrante. Tanto que han logrado atraer a una de las grandes compañías discográficas, Blue Note. Funk Off es la primera brass band a la que incluye en su nómina. Lo que nunca había conseguido una banda de Nueva Orleáns o norteamericana, lo han alcanzado unos toscanos.
A buen seguro, después de su paso por Vitoria, Funk Off va a ver multiplicada su lista de amigos y admiradores.
Y antes de la fiesta funk, clasicismo y jazz tradicional. Al público de Armentia le espera una ración del más ortodoxo estilo de Nueva Orleáns. El doctor Michael White, que ya ha pisado el escenario de las campas de Armentia en dos ocasiones anteriores, representa la esencia. Es pura academia. Un derroche de sensibilidad y de técnica en la forma de tocar el clarinete. Este profesor universitario, un estudioso de la tradición y las raíces del jazz, amante de sus predecesores musicales, y dotado de una pasmosa facilidad para interpretar a los clásicos -y que, de paso, domina el español-, sabe trasladar y actualizar el espíritu original de Nueva Orleáns. Sin duda, es uno de los mejores embajadores musicales del Misisipi. No por casualidad, recientemente, en mayo, le concedieron la distinción más importante en el mundo del folk y de las artes tradicionales de Estados Unidos. Con los premios NEA han reconocido su “excelencia artística y su contribución al patrimonio cultural” norteamericano.
El clarinete de Michael White arrulla, acaricia, mece. Personifica uno de esos casos en los que su personalidad, gentil, amable, extremadamente educado, se traslada a su manera de transmitir sensaciones sobre el escenario, con un estilo dulce y pulcro. Y por supuesto, no exento de esa obligada alegría en la música de Nueva Orleáns, el sonido de los ‘pies felices’.
El doctor White llega en solitario a Vitoria. En 2006 apareció con su cuarteto, aunque en realidad está acostumbrado a las buenas compañías. Es frecuente encontrarle en su amplia trayectoria discográfica rodeado de los músicos más reconocidos de Nueva Orleáns. Por ejemplo, en su último disco recién editado, ‘Blue Crescent’, aparecen el trompetista Nicholas Payton o el trombonista Lucien Barbarin, entre otros.
En Armentia concurrirá esta vez dando lustre a una formación vitoriana, la única especializada en la música tradicional de Nueva Orleáns. Los componentes de la Steamboat Jazz Band inauguraron, allá por 2003, los conciertos del picnic en las campas. Acudieron como teloneros, precisamente, de Michael White. Entonces ni se podían imaginar que acabarían subiéndose al escenario con él, junto a él. La Steamboat (barco de vapor en inglés), cinco años después, ha madurado. Ha hecho suyo un amplio repertorio de viejos clásicos, siempre anteponiendo el respeto hacia el espíritu de aquellos pioneros que, en plena infancia del jazz, inventaron un estilo nuevo. Y dejando claro que aquel estilo con denominación de origen en Nueva Orleáns sigue plenamente vigente y actual.
Eduardo Ortiz de Arri
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